La zona de producción se extiende en el área sudoriental de la provincia de Padua y en la parte meridional de la provincia de Venecia. El cultivo de la vid y la producción del vino ostentan en este territorio una tradición muy antigua, cuyos orígenes se pierden en la leyenda que narra cómo Antenor, el mítico héroe troyano fundador de Padua, fue el primer cultivador de una mágica planta, celosamente traída desde Asia. La amplia difusión del cultivo en la zona, sin embargo, está ligada justamente a las Cortes Benedictinas, que por casi un milenio fueron el centro administrativo, económico y social de extensas propiedades y a sus monjes, quienes contribuyeron al desarrollo del territorio a través del saneamiento de los suelos, la canalización de los ríos, la construcción de edificios rurales y el labrado de los terrenos.
El vino producido en las bodegas de las Cortes se convirtió en uno de los principales productos de intercambio con las ciudades de Padua y Venecia, y esta última amplió el comercio del vino hacia todos los puertos del Mediterráneo.
Al lado de viduños históricos y autóctonos, como el Raboso, Refosco, Tocai y Moscato giallo, en el área D.O.C. (Denominación de Origen Controlada) se cultivan los denominados internacionales: Merlot, Cabernet, Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Sauvignon, Pinot gris y Pinot blanco.