La Fiesta del Redentor es una de las festividades más sentidas por los venecianos, en la que conviven el aspecto religioso y el espectáculo. La noche del sábado, los fuegos artificiales atraen a miles de visitantes: juegos de luces y reflejos en el inimitable escenario de la Laguna de San Marcos trazan un caleidoscopio de colores que se recorta detrás de las agujas, las cúpulas y los campanarios de la ciudad.
Es la ocasión para recordar el fin de la terrible epidemia de peste que azotó Venecia entre 1575 y 1577. El Redentor, la noche “famosísima” como la llaman coloquialmente los venecianos, es parte integral del hábito de los habitantes de la ciudad lagunera que continúan renovando, aún hoy, las tradiciones gastronómicas, el folclore y las celebraciones transmitidas por sus antepasados que han hecho, a lo largo de los años, que esta fiesta "venecianísima" sea conocida también a nivel internacional y una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad.