El lago de los cisnes, hoy tal vez el ballet más famoso del mundo, sigue manteniendo intacto todo su encanto por la atmósfera lunar que acompaña la aparición de Odette, por el doble papel de Odette-Odile, cisne blanco y cisne negro, por la eterna lucha entre el Bien y el Mal.
La trama, decididamente romántica, narra la historia de la princesa Odette que un malvado hechizo del maligno mago Rothbart, a quien la princesa ha negado su amor, obliga a pasar las horas del día bajo la apariencia de un cisne blanco. La maldición solo podrá ser derrotada por un juramento de amor. El príncipe Sigfrido se encuentra una noche con Odette, se enamora de ella y promete salvarla.
En una fiesta en el palacio de Sigfrido, el mago presenta a su hija que ha asumido la apariencia de Odette al príncipe, quien, convencido de encontrarse ante su amada, le jura eterno amor. En ese momento, el mago revela la verdadera identidad de la joven y Odette, destinada a la muerte, desaparece en las aguas del lago. Sigfrido, desesperado, decide seguirla: es precisamente este gesto el que rompe el hechizo permitiendo a los dos jóvenes amantes vivir felices para siempre.
Para revivir la emoción de este clásico de atmósferas envolventes, el Ballet de Siena, bajo la dirección artística de Marco Batti y las históricas coreografías de Marius Petipa.