El Palacio Roverella presenta una gran exposición que establece un diálogo, por primera vez de manera orgánica, entre un protagonista del arte italiano del siglo XIX y uno de los nombres más incisivos de la escena europea: Federico Zandomeneghi (Venecia 1841 – París 1917) y Edgar Degas (París 1834 – 1917).
La exposición, comisariada por la historiadora del arte Francesca Dini, reconstruye la intensa relación – a veces áspera, siempre fecunda – que unió a los dos artistas a lo largo de una larga amistad parisina. El recorrido expositivo ilumina afinidades, referencias y sorprendentes convergencias entre dos maestros capaces de redefinir la mirada moderna y se ve enriquecido por préstamos nacionales e internacionales de extraordinaria calidad, provenientes de importantes museos y colecciones.
La exposición es promovida por la Fundación Cassa di Risparmio di Padova e Rovigo, en colaboración con el Ayuntamiento de Rovigo y la Academia de los Concordi, con el apoyo de Intesa Sanpaolo, y producida por Silvana Editoriale.
La historiografía de la época describe a Zandomeneghi y Degas como dos personalidades de carácter no fácil, pero unidas por una profunda estima mutua. Degas fue para Zandò un maestro y un mentor y el pintor italiano definía al colega como “el artista más noble y el más independiente de nuestra época”, mientras que Degas lo llamaba, con un ligero sarcasmo cariñoso, “le vénetien”, aludiendo al orgullo con el que el colega defendía su identidad italiana dentro del ambiente impresionista. La muestra indaga de manera puntual los intercambios, las influencias y los enriquecimientos que, en este constante contraste, alimentaron la obra de ambos.
Esta exposición no solo ilumina una relación artística de extraordinaria vitalidad, sino que restituyen la complejidad de una época en la que Florencia y París, la tradición y la vanguardia, la mancha y la impresión, dialogaban en un entrelazado apretado que continúa hablándonos con fuerza.