Donde el agua nace del silencio
En el Parque Natural del Río Sile, todo comienza desde abajo, desde una gota que aflora del suelo. Aquí en los Fontanassi —los manantiales efluentes típicos del paisaje de Treviso—, entre campos tranquilos y turberas, es donde cobra vida el agua, cristalina y silenciosa.
El río nace en Casacorba, poco por encima de Treviso, y desde allí comienza su lento viaje, entre pequeños lagos, pantanos, cursos de agua entrelazados y antiguos molinos. En esta primera parte, el paisaje se muestra agreste y enrarecido: una mezcla de naturaleza, historia y tranquilidad.
Antiguamente, esta era una zona de molinos: Treviso era conocida como «el granero de la Serenísima» porque de aquí salían los burci, los barcos cargados de harina que se dirigían a Venecia.
Después de Treviso, el río Sile cambia de aspecto. Los caminos laterales se elevan; los antiguos caminos de sirga —que en otros tiempos recorrían los caballos que tiraban de las barcazas— se han convertido en espléndidos senderos para bicicletas, ideales para descubrir el parque paso a paso.
Si te gusta pedalear o caminar inmerso en la naturaleza, aquí estás en el lugar correcto: sigue el río en dirección al mar, atraviesa antiguas canteras transformadas en espejos de agua, y humedales renaturalizados; escucha el susurro de las garzas, observa las fochas, los cisnes, los somormujos y los cormoranes.
Tómate tu tiempo: cada curva del río te permite disfrutar de una perspectiva diferente.
Visita el sitio web oficial.
Empieza desde donde quieras: se puede acceder fácilmente al Parque del Río Sile en coche o tren. Los senderos son llanos, aptos incluso para familias con niños.
Sigue el curso del agua despacio y con respeto. El río Sile te acompañará con delicadeza: y lo mismo harás tú con él. Cada hoja, cada reflejo, necesita tu atención.