Aquí la frontera entre la ciudad y la naturaleza es imperceptible: los majestuosos picos de los Dolomitas envuelven el casco histórico de Belluno, donde el arte y la arquitectura cuentan un pasado entrelazado con Venecia. Bajo la Serenísima desde 1404, la ciudad aún conserva detalles que reflejan su influencia veneciana, como las elegantes fachadas de los palacios o Borgo Piave, antiguo puerto fluvial del que partían las balsas cargadas de madera para los astilleros.
Al cruzar el río Piave, penetras en el centro histórico de la ciudad. Aquí te recibe la Piazza Duomo, circundada por la Catedral de San Martino, el Palazzo dei Rettori con la torre del reloj y el Palazzo Rosso, que todavía hoy alberga el ayuntamiento.
El Palazzo Fulcis, sede de los Museos Municipales (Musei Civici), alberga una rica colección que abarca desde la arqueología hasta el arte moderno.
Cuando llega el momento de hacer una breve pausa, la Piazza dei Martiri te da la bienvenida con sus cafés al aire libre y sus selectas tiendas bajo los soportales. Si la pausa se hace más larga, no te pierdas la oportunidad de degustar platos y productos típicos, como el pastìn y el schiz.
Fuera de Belluno, enclavados entre montañas y valles, otros pueblos y ciudades de arte son refugio para excursiones y exploradores en busca del contacto con la naturaleza más misteriosa, de adrenalina y de historias que solo los Dolomitas de Belluno pueden ofrecer.
¿Sabías que Belluno es la única capital de provincia cuyo territorio municipal alberga parte de un parque nacional? Al alejarse de iglesias, frescos y museos, se puede admirar una forma de arte mucho más antigua, esculpida por la naturaleza. El Parque Nacional de los Dolomitas de Belluno es un valioso ecosistema que, partiendo de los 412 metros, alcanza los 2565 metros de altitud y desafía los límites del cielo.