El Camino largo de las Dolomitas es una de las travesías cicloturísticas más gratificantes de todo el arco alpino: permite pedalear entre entornos y paisajes reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad.
El primer tramo de ciclovía atraviesa bosques de coníferas y flanquea zonas naturales de gran valor, protegidas por el Parque Natural de las Dolomitas de Ampezzo, como los dos lagos alpinos Bianco y Lago Nero. El itinerario comienza en el Passo Cimabanche, línea divisoria natural entre la cuenca d'Ampezzo y Val Pusteria, y sigue fielmente el trazado del antiguo ferrocarril de las Dolomitas, construido durante la Primera Guerra Mundial y desmantelado en 1964. A lo largo del camino todavía se pueden ver las estaciones originales, los túneles y los puentes que se extienden sobre gargantas espectaculares y profundas.
En la localidad de Ospitale se puede visitar una pintoresca iglesia erigida en el siglo XIII y dedicada a San Nicolás, patrón de los viajeros. Cerca de Cortina d'Ampezzo, la pista está asfaltada y también la frecuentan muchos peatones, por lo que se recomienda moderar la velocidad y circular con precaución. Después de la visita a la «Perla de las Dolomitas», se vuelve a la ruta, que se mantiene en altura y pasa por exclusivos hoteles y residencias señoriales.
En San Vito di Cadore, la imponente mole del Monte Antelao se enfrenta a la inconfundible silueta del Monte Pelmo y el recorrido se adentra en bosques mixtos de coníferas. Los nuevos puentes para bicicletas y los antiguos túneles permiten pedalear con seguridad a través de los pintorescos pueblos cadorinos de Borca, Vodo, Venas, Valle y Tai.
En Pieve di Cadore conviene llegar con tiempo para hacer una parada de interés artístico: además de la casa natal de Tiziano Vecellio, el pueblo conserva un considerable número de edificios de interés histórico, un área arqueológica de origen romano, una iglesia arciprestal y dos museos: uno dedicado a la historia de la Magnífica Comunidad de Cadore y otro a las gafas.
Al llegar a Calalzo di Cadore, la excursión termina cerca de la estación de tren, donde se puede coger el tren a Belluno o el autobús público con servicio de transporte de bicicletas.
El recorrido es fácil y las pendientes son constantes y fáciles de afrontar. El suelo está asfaltado, con la excepción de los primeros 10 kilómetros.
Señalización con código E1.