Treviso es una ciudad encantadora: los canales límpidos reflejan los antiguos palacios decorados con frescos y los pórticos que conducen a la Piazza dei Signori, donde se encuentra el Palazzo dei Trecento. Ostiglia es una ciudad industrial en el corazón de la llanura del Po, cuyos orígenes romanos la identifican como un importante puerto fluvial. Las une un largo ferrocarril militar y comercial construido a principios del siglo XX y transformado un siglo más tarde en la ciclovía más larga sobre una antigua línea férrea de Italia.
En Quinto di Treviso, la ruta bordea el Sile, un río de manantial protegido por un parque regional, cuyo centro de visitantes se ha instalado en el antiguo molino de Cervara. Al retomar la vía ciclista se llega a Badoere di Morgano, donde con un pequeño desvío se divisa la singular plaza compuesta por dos hemiciclos porticados que albergan desde hace más de tres siglos las tiendas y las casas de los artesanos. La ciclovía está sombreada por acacias, arces y robles que constituyen un bosque lineal interrumpido solo por las estaciones de tren originales.
Se pedalea a lo largo del territorio de Trebaseleghe y Piombino Dese, no hay que perderse la visita a Villa Cornaro, de Palladio. En este territorio abundan las aguas límpidas de los manantiales, y la estructura regular de los campos, las intersecciones ortogonales de las zanjas y los caminos convierten estas tierras en una especie de paisaje agrícola arqueológico. Nos detenemos en Camposampiero para admirar sus dos torres medievales, los palacios venecianos porticados y los valiosos santuarios antonianos.
Es hora de proseguir en dirección a las Tierras del Brenta. En Pieve di Curtarolo, la pista se eleva desde la campiña y se conecta al nuevo puente ciclista para cruzar el río Brenta. Sigue un hermoso tramo en el municipio de Piazzola sul Brenta: cerca de la antigua estación, se abandona la pista para llegar a la monumental Villa Contarini; la vista es sorprendente, la mirada queda cautivada por la residencia principesca veneciana, mientras que a los lados el campo de visión queda cerrado por una doble columnata a la derecha y por un alto seto de carpes a la izquierda. Retomando el trayecto hacia Vicenza, atravesamos Campodoro y seguimos por la pista hasta Grisignano di Zocco, famosa por la antigua Feria de finales de verano. Desde aquí se puede llegar, por caminos rurales, al río Bacchiglione, donde una cómoda ciclovía por la orilla conduce a Vicenza.
Una vez dejados atrás los Colli Euganei, se pedalea en dirección a los Colli Berici, una pintoresca cadena montañosa, compacta y sin cumbres. El carril bici de Barbarano discurre paralelo al de la Riviera Berica y vuelve a bordear los límites meridionales de los Colli Berici. Fáciles desvíos permiten llegar a los pintorescos cascos antiguos que se alzan a los pies de las colinas: Mossano, Barbarano, Villaga, Toara, Sossano y Orgiano. En cada uno de estos pueblos no faltan las monumentales villas venecianas, las iglesias parroquiales, las antiguas fuentes, las bodegas y las tabernas.
El último tramo permite llegar a las ciudades de Cologna Veneta, famosa por su turrón almendrado, y Legnago, situada en la orilla del Adigio. Los últimos 10 kilómetros hasta Ostiglia transcurren en carreteras ordinarias a la espera de que finalicen las obras previstas para 2026.
La Treviso-Ostiglia es la primera ciclovía del mundo en obtener la certificación GSTC – Global Sustainable Tourism Council, el organismo internacional creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial del Turismo (OMT), que promueve los principios de sostenibilidad económica, ambiental, cultural y social en el turismo.
Señalización con código I5.