En la isla veneciana de San Jorge Mayor (San Giorgio Maggiore) existe un pequeño rincón verde donde las calles se ramifican y entrelazan: se trata del Laberinto dedicado a Jorge Luis Borges, diseñado por el inglés Randoll Coate a petición de la esposa del escritor argentino, 25 años después de la muerte de este.
Unas 3.200 plantas de boj trazan un complejo laberinto que representa el desorden típico de la época contemporánea, inspirado en el relato de Borges «El jardín de senderos que se bifurcan». Observándolo desde lo alto del campanario de la Basílica, podrás vislumbrar fácilmente su trazado, que se asemeja a dos páginas abiertas de un gran libro en el que se reflejan como si de un espejo se tratase las letras del apellido de Borges y los símbolos más evocadores de sus obras.
Camina entre sus bifurcaciones en compañía de «Walking the Labyrinth», la melodía compuesta para la ocasión por Antonio Fresa e interpretada por la Orquesta del Teatro La Fenice. Se trata de una composición de 15 minutos dividida en 4 movimientos, en la que los ritmos marcan la metáfora de la existencia humana, pero recorrida en sentido contrario: de la muerte a la sabiduría, desde la búsqueda de uno mismo hasta terminar con la chispa del comienzo de la vida.
Tómate un día para alejarte del frenesí veneciano y descubrir los otros tesoros de la isla de San Jorge.
Se puede visitar con audioguía y es posible comprar las entradas a través del sitio web de la Fundación Cini.