En el corazón de Cortina, el histórico Hotel de la Poste alberga una segunda muestra complementaria, más íntima y sensorial. Aquí la nieve no tiene rostros, sino materia. No tiene nombres, sino luz.
A través de detalles invisibles y geometrías naturales, Gisella Motta transforma la superficie blanca en un paisaje emocional. Las imágenes “pintan con la luz”: el frío desaparece, dando paso a una sensación de calor y protección. La nieve se convierte en forma, respiración, silencio.
Una invitación a desacelerar, observar, descubrir la belleza frágil e irrepetible del invierno.
Un doble recorrido, un alma única
Las dos muestras dialogan entre sí: por un lado, la humanidad que ha construido la cultura de la montaña “Los Rostros de la Nieve” en la Funivia Faloria, por el otro, la materia primordial que es su origen e inspiración.
Juntas componen un viaje visual que celebra el esquí no solo como deporte, sino como identidad, memoria colectiva y visión futura. Duas muestras. Una única emoción. La montaña que observa y se deja observar.
Durante el periodo olímpico se prevén limitaciones temporales al tráfico.
Se recomienda utilizar los aparcamientos de intercambio y llegar al centro a través de lanzaderas dedicadas.