El Val di Zoldo es una pequeña joya entre los Dolomitas, donde imponentes montañas y bosques centenarios crean vistas que parecen salidas de una postal. Aquí, los pueblos se adaptan a la naturaleza: las casas de madera, las pequeñas iglesias escondidas y los antiguos molinos son un reflejo del trabajo, la artesanía y las tradiciones que aún hoy permean el valle. En invierno, las pistas de ValdiZoldo Ski Area acogen a esquiadores y snowboarders de todos los niveles, mientras que en verano los senderos se abren a excursionistas y amantes de la MTB y de los deportes al aire libre.
Falcade es la puerta de entrada a los grandes puertos de montaña de los Dolomitas, con espectaculares vistas y vías ferratas rebosantes de adrenalina que atraen a excursionistas y alpinistas de toda Europa. El pueblo, que conserva un encanto auténtico, se caracteriza por sus acogedoras plazas y sus tradiciones alpinas, que se entrelazan con los eventos culturales y festivales locales. En verano, los pastos se tiñen de flores y a la práctica del senderismo se suma el descubrimiento de la fauna, como marmotas y águilas reales; mientras que en invierno la Ski Area San Pellegrino, conectada con el complejo Dolomiti Superski, ofrece pistas amplias y soleadas.
En Alleghe, el paisaje se abre sobre el lago homónimo, situado a los pies del Monte Civetta, perfecto para pasear, hacer un picnic y practicar deportes acuáticos durante el verano. Con sus calles estrechas y casas históricas, este pueblo es un lugar ideal para descubrir los sabores y las tradiciones locales, aún vivas. En invierno, este sugerente escenario es ideal para los amantes del patinaje sobre hielo y las caminatas con raquetas de nieve por las orillas nevadas del lago. Desde Alleghe tendrás acceso directo a Ski Civetta, la estación de esquí más grande de Véneto y uno de los 12 valles del complejo Dolomiti Superski.
El Agordino es un valle que sorprenderá a quienes vengan en busca de aventura, pero también a quienes quieran entrar en contacto con un mundo marcado por la naturaleza, la cultura y sabores profundamente arraigados.
Las Pale di San Martino, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, son unas cumbres que atraen a alpinistas de todo el mundo por sus legendarias paredes rocosas. Pero en esta tierra hay cabida para mucho más que hazañas deportivas: aquí podrás pasear por pueblos de piedra, visitar antiguos molinos de agua y disfrutar de bosques en los que reina un silencio poco habitual. Canale d'Agordo, ciudad natal del Papa Juan Pablo I, es el punto de partida para descubrir historias y disfrutar de un momento de espiritualidad, mientras que en los valles el tiempo discurre a cámara lenta entre cabañas alpinas y tradiciones ladinas. Y luego están los sabores que no encontrarás en ningún otro lugar: los carfogn, dulces fritos rellenos de compota de semillas de amapola, las hierbas recogidas en los prados de alta montaña y los quesos de cabaña alpina, que desprenden un aroma a pasto.