Ya en el 1200 los monjes de la Abadía de Moggio Udinese elaboraban este queso, el cual debe su nombre a la altiplanicie sobre la que se erguía la Abadía: la Meseta de Montasio. Las técnicas de producción se difundieron a lo largo de los valles de los Alpes Giulie y Carniche, para después alcanzar la llanura véneta y friulana; su difusión se vio favorecida por la cercanía con el ""Canal del Ferro"", importante carretera de comunicación y de tráfico mercantil desde la época romana.
Algunos documentos históricos testifican que en 1259 había más de 5.000 ovinos en los prados alpinos del Montasio. Este queso, definido ""Montasio vero"", tiene una mención precisa que se remonta a 1773, cuando aparece en un catálogo de precios públicos impuestos a los Botteghieri por los Diputados de la ciudad de Udine. Desde entonces, dicho nombre se halla constantemente en los documentos mercantiles que atraviesan la Italia nororiental.
El territorio típico de producción comprende el Véneto oriental, en las provincias de Belluno y Treviso, y parte de las provincias de Padua y Venecia, además de Friuli. El queso Montasio D.O.P. se puede encontrar en el mercado bajo tres tipologías diferentes: fresco, con dos meses de curación; mezzano, entre cinco y diez meses y stagionato, con más de diez meses.
La pasta se presenta compacta con leve ojeado si el queso es fresco mientras que es friable y de color pajizo con ojeado de pequeña dimensión si es curado. Su perfume es delicado, levemente herbáceo, lácteo en el producto fresco y se vuelve más intenso y aromático cuando se somete a maduración. Su sabor es delicado y dulce en la tipología fresca y agradable y picante después de la maduración (y por ello es idóneo para rallar). Sea como sea, siempre sorprende, cualquiera sea el momento de su evolución.