Desde las murallas rodeadas de agua de Treviso hasta las cumbres del Cadore, este recorrido atraviesa algunos de los paisajes más representativos del Véneto septentrional.Pueblecitos, cascos históricos y ciudades de arte se suceden remontando el curso del Piave, desde las Colinas del Prosecco hasta las Dolomitas de Belluno.
Rodeada por una imponente muralla y atravesada por canales, Treviso conserva importantes testimonios de su pasado defensivo. Las murallas se extienden unos 4 kilómetros alrededor del centro histórico y están intercaladas con baluartes y accesos monumentales como Porta San Tomaso, considerada uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura militar veneciana en el Véneto. Hoy, los recorridos peatonales y las áreas verdes permiten explorar este sistema fortificado que durante siglos protegió la ciudad.
Desde la cima del monte que domina la ciudad, el castillo de Conegliano recuerda el papel estratégico que este enclave desempeñó durante siglos en el control de las vías entre la llanura y las Prealps. Alrededor de la fortaleza se creó un elaborado sistema defensivo que comprendía murallas, puertas y torres, todavía visible en el tejido urbano del centro histórico. Hoy en día, el castillo alberga el Museo Cívico y ofrece una vista privilegiada sobre las Colinas del Prosecco de Conegliano y Valdobbiadene, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Los orígenes fortificados de Vittorio Veneto están ligados al barrio de Serravalle, dominado por el castillo de San Martino y protegido por murallas y puertas que controlaban sus accesos. Durante siglos, este sistema defensivo vigiló el paso entre la llanura de Treviso y los valles alpinos, contribuyendo al desarrollo del asentamiento. Todavía hoy, el castillo y el núcleo histórico de Serravalle conservan la huella del antiguo pueblo fortificado.
Vigilada por el castillo de Alboino situado en el Colle delle Capre, Feltre conserva uno de los sistemas defensivos más significativos del área prealpina veneciana. La posición estratégica entre la llanura y las cumbres dolomíticas convirtió a la ciudad en un importante enclave militar desde la época medieval. Hoy en día, este conjunto narra siglos de contiendas y reconstrucciones, mientras desde el área del castillo se abre una vista privilegiada sobre las Vette Feltrine.
Centro político y administrativo durante siglos, Pieve di Cadore ocupa una posición estratégica que favoreció su desarrollo como puesto de control del territorio alpino. En el Monte Ricco se alzaban las fortificaciones que controlaban el valle y las principales vías de comunicación hacia el norte de Europa. Hoy en día, el monte recuerda la antigua función defensiva del territorio y ofrece una vista privilegiada sobre las montañas circundantes, dando fe del papel estratégico que este lugar tuvo en la historia del Cadore.