Se trata de un embutido de calidad, fuertemente ligado al territorio de producción, expresión de la cultura y de las tradiciones gastronómicas campesinas locales; ya desde los años 50 se dedicaban a este producto diversas manifestaciones y fiestas populares.
La alimentación de los cerdos es seguida atentamente y prevé el uso casi exclusivo de cereales nobles. La matanza y transformación se produce en pequeños establecimientos locales, adecuadamente controlados, que adoptan un método de elaboración conforme a la experiencia tradicional. El clima y las características del aire de esta zona geográfica, rodeada por los pequeños Dolomitas, por los Colli Berici y por la Altiplanicie de Asiago, influencia las fases de crianza de los animales así como la fase de maduración del embutido, confiriéndole ese gusto y ese perfume tan típico y exclusivo.
La soprèssa vicentina D.O.P. está caracterizada principalmente por el hecho de que son utilizados los mejores cortes del cerdo. Las carnes seleccionadas se trituran y luego se añaden los otros ingredientes triturados como la sal, pimienta y otras especies; todo esto se mezcla bien hasta que pasta resulte homogénea. El tiempo y el lugar de curación son los responsables del color externo, primero blancuzco y luego gris claro; al corte, la carne se muestra de color rojo tendiente a rosado, con las partes grasas distribuidas de manera uniforme.
El especiado, que en algunos casos puede prever también un toque de ajo, confiere al producto un sabor delicado e inconfundible, levemente dulce y, sin embargo, sápido.