Hay un día, cada verano, en el que el verdadero alma de Cortina d'Ampezzo sale a la calle.
No la de los escaparates, no la de las fotografías de postales. Sino la más auténtica, hecha de pertenencia, tradiciones transmitidas de generación en generación y orgullo ampezzano.
Domingo 5 de julio de 2026, el corazón de las Dolomitas vuelve a latir al ritmo de su fiesta más identitaria: la Sagra d'Ampezzo.
Desde las primeras horas de la mañana, el centro histórico se anima de colores, aromas y encuentros. Las calles del pueblo se transforman en un vibrante recorrido entre puestos, artesanía, productos típicos y curiosidades, mientras residentes y visitantes comparten la misma atmósfera festiva que desde hace décadas representa uno de los eventos más sentidos del verano ampezzano.
Pero el verdadero espectáculo llega por la tarde.
Los seis históricos Sestieri d'Ampezzo — Alverà, Azzon, Cadin, Chiave, Cortina y Zuel — salen a la cancha para disputarse el prestigioso Palio de verano, una tradición que sigue custodiando la identidad y el sentido de pertenencia de la comunidad local.
La tensión aumenta durante el Palio de carrera, donde mujeres, hombres y niños compiten por los colores de su sestiere. La adrenalina explota en el tiro de cuerda, mientras el público contiene la respiración ante la espectacular competencia de corte del tronco, un desafío que evoca las antiguas tradiciones forestales del valle y que todavía hoy representa uno de los momentos más esperados del evento.
La Sagra d'Ampezzo no es solo una fiesta.
Es un viaje dentro de la identidad de las Dolomitas. Una ocasión rara para ver Cortina a través de los ojos de quienes la viven cada día, entre relatos, tradiciones ladinas, espíritu comunitario y una pasión que atraviesa las generaciones.
Durante un día entero, el centro de Cortina se convierte en el lugar donde pasado y presente se encuentran, transformando una simple fiesta de pueblo en una experiencia capaz de involucrar a cualquiera que participe.
Porque la Sagra d'Ampezzo no se visita. Se vive.