Cada paso de la ciencia y de la técnica corre el riesgo de asustarnos y nos interroga.
La inteligencia artificial tiene potencialidades disruptivas. Tendrá una posibilidad de aplicaciones en cada campo del conocimiento, de la investigación, de la producción, del trabajo y de la salud.
En esta revolución, ¿cómo podemos custodiar lo propio del humano, de la relación y de nosotros mismos?
Existe una narrativa corriente, a medio camino entre lo distópico y lo resignado, que ve la Inteligencia Artificial como una apisonadora destinada a aplastar el trabajo humano, reemplazando empleados con algoritmos y creativos con software generativo. Sin embargo, según don Luca Peyron, jurista, teólogo y coordinador del Servicio para el Apostolado Digital de la diócesis de Turín, la realidad es radicalmente diferente: la IA no es el verdugo del empleo, sino la herramienta que podría "barrer la mediocridad", liberando al hombre de las tareas alienantes para devolverlo a su verdadera vocación: la creatividad y la empatía.
Información adicional:
En caso de mal tiempo, el evento se llevará a cabo en la Iglesia de los Santos Liberale y Mauro, Plaza Milano