El Véneto ofrece infinitos escenarios naturales para admirar el espectáculo más extraordinario del otoño: el follaje. En ese momento, los bosques se transforman en un mosaico vibrante de colores. Aquí tienes cuatro lugares de la montaña véneta donde perderse en la naturaleza, saborear castañas, beber buen vino y degustar infinidad de especialidades gastronómicas.
La meseta del Cansiglio, con su bosque milenario, se encuentra entre los Prealpes de Belluno y la alta Marca de Treviso. El otoño es el mejor momento para pasear entre las hayas y los abetos rojos: basta con seguir uno de los tantos senderos para encontrarse caminando entre pinceladas de rojo, amarillo y ocre. En otoño también se puede escuchar el bramido de los ciervos que compiten por las hembras, y con un poco de suerte se pueden incluso avistar. Pian del Cansiglio y Pian Osteria son excelentes puntos de partida para ir de excursión, pero también para degustar especialidades como queso, champiñones, polenta y carne de venado.
La meseta de los Siete Municipios, en la provincia de Vicenza, se transforma en otoño en una paleta de colores. La elección de senderos para quienes aman caminar es prácticamente infinita: desde tranquilos paseos en busca de antiguas aldeas hasta exigentes excursiones de montaña. Hacia finales de octubre cobra vida cada año el Asiago Foliage: colores, sabores y atmósferas del mágico otoño; una fiesta para celebrar el espectáculo más emocionante del año con visitas guiadas, concursos fotográficos, talleres para niños, música y degustaciones de productos típicos como el queso Asiago DOP.
En la provincia de Verona, los colores del follaje otoñal se celebran en todo su esplendor en el Parque Regional de la Lessinia, donde el espectáculo de la naturaleza lo transforma todo en un colorido homenaje a su majestad el otoño. En Lessinia, el fenómeno cárstico ha modelado formas increíbles, como el Puente de Veja, el arco natural más grande de Europa, y la Spluga della Preta, un abismo que desciende unos mil metros. Para admirar el follaje otoñal, uno de los mejores lugares es el Valle de las Esfinges, con sus fascinantes monolitos de piedra caliza similares a las esfinges egipcias, rodeados de hayedos que en otoño resplandecen con tonos cobrizos y dorados.