En la Casa del Petrarca se accede pasando por un arco que conduce al primer huerto, el citerior, es decir, el antiguo viridarium donde a Petrarca le gustaba plantar laurel, vid, manzano y, muy apreciadas por él, las plantas aromáticas.
Aún hoy el visitante se encuentra con tanto verde: en el antiguo viridarium, bajos arbustos de boj dibujan un pequeño laberinto.
La casa no fue construida por Petrarca, sino que existía antes, y según la tradición, le fue donada por el señor de Padua, Francesco el Viejo da Carrara.
Sin embargo, Petrarca hizo algunas modificaciones; abrió algunas ventanas en la fachada, la convirtió en una única vivienda, con dos unidades habitacionales, quedándose él y su familia con la parte inferior y reservando la superior para el servicio.
Después de su muerte, hubo otros cambios. A mediados del siglo XVI, el noble padovano Pietro Paolo Valdezocco embelleció la rústica morada, construyó el encantador mirador de líneas renacentistas y la escalera exterior. En las habitaciones del piso superior hizo pintar a lo largo de las paredes escenas inspiradas en el Canzoniere, los Triunfos y África, y adornó las chimeneas.
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Casa del Petrarca <br>Nr. Catálogo IRVV (Instituto Regional de Villas Venetas): A0500003634