Es la última DOP véneta, pero es el primer reconocimiento concedido a Italia por un queso fresco y de pasta blanda. Se trata de la Casatella Trevigiana, una especialidad de sabor simple y delicado, inscrita en 2008 en el Registro comunitario de denominaciones de origen.
Típico de la provincia de Treviso, en otra época, este queso fue producido por pequeñas empresas agrícolas del campo y su historia es antigua, fruto de la pobreza. Eran las mujeres quienes, después de haber ordeñado a las pocas cabezas de ganado, trabajaban la leche, utilizando equipos rudimentarios y técnicas muy simples transmitidas a lo largo de los siglos. Era un queso cuya producción variaba según las estaciones, de modo que se prefería producirlo en invierno, cuando la leche era más rica en grasas. En aquella época, se llama «casada» (que, en dialecto de Treviso, significa precisamente casa) y el nombre actual, probablemente, se deriva de esta antigua denominación.
A día de hoy, la Casatella DOP se produce todo el año gracias a los procesos de mecanización. Es un queso fresco de pasta blanda y cremosa, de sabor simple y delicado, que agrupa características de tradición e innovación, lo que hacen de él uno de los productos caseros más apreciados por su frescura y aportes nutricionales. La leche con la que se produce debe proceder únicamente de los establos presentes en la provincia de Treviso e incluso el resto del proceso (elaboración del queso, maduración y envasado) debe realizarse en la zona de producción.
Para degustar sola, simplemente tal y como es, untada en el pan o con polenta, la Casatella trevigiana se presta como ingrediente de recetas elaboradas, combinándose perfectamente con pescados y carnes. Y consigue incluso asombrar a los paladares más exigentes cuando se convierte en un delicioso postre.