Al nombrar Cortina d’Ampezzo, pensamos inmediatamente en los Dolomitas en su forma más espectacular y majestuosa. Aquí se celebran eventos que marcan el calendario alpino, desde la Copa del Mundo de Esquí Femenino en la pista Olympia hasta el Cortina Fashion Weekend, que transforma el centro de la ciudad en una pasarela al aire libre. Pero Cortina no es un mero escenario: es un lugar donde vivir la montaña todos los días, en cualquier estación.
Corso Italia, con sus boutiques y cafés históricos, es el corazón de la vida mundana; entre exposiciones en las galerías locales y aperitivos con vistas a los picos, se respira una atmósfera cosmopolita que no ha perdido su vínculo con las raíces de Ampezzo.
Si te gusta el deporte, Cortina es un campo de juego infinito. En invierno, Le Tofane, Il Monte Cristallo y Le Cinque Torri ofrecen más de 100 kilómetros de pistas del complejo que forma parte de Dolomiti Superski. No te pierdas el tour en esquí que recorre los trazados históricos de los Juegos Olímpicos de 1956, entre ellos la famosa pista Olympia, un auténtico desafío para expertos que quieran probar suerte en los itinerarios de las campeonas del mundo.
En verano, el foco de las actividades pasa a las vías ferratas, al senderismo en altura y a las excursiones en mountain bike. No hace falta ser deportista: aquí puedes vivir la montaña a tu ritmo, disfrutando de refugios panorámicos y senderos que conducen a las aguas turquesas del lago de Sorapiss.
Con la llegada del buen tiempo, la nieve deja espacio a prados en flor, vías ferratas, panoramas que parecen infinitos y excursiones en MTB. Los Dolomitas situados alrededor de Cortina se convierten en un destino para excursionistas y alpinistas: al Lago de Sorapiss, al cual se puede acceder recorriendo senderos cuya recompensa es el placer de contemplar las aguas de color turquesa; o a Le Cinque Torri, donde la montaña se entrelaza con la historia de la Gran Guerra. No tienes por qué ser deportista: aquí puedes vivir la montaña a tu ritmo, mientras disfrutas de paradas gastronómicas en los refugios y viendo cómo las montañas se tiñen del sol del amanecer y el atardecer.