Antiguo e inconfundible, el Taleggio es uno de los quesos más representativos de la tradición quesera padana, producido también en Véneto, en la provincia de Treviso. Su historia tiene sus raíces en la Edad Media: ya en 1200 existen documentos que atestiguan el comercio de este queso, nacido entre Val Taleggio y Valsassina, donde los pastores transformaban la leche sobrante en piezas que dejaban curar en las características cuevas de montaña.
Con el tiempo, su producción se ha extendido por la llanura del Po, donde las queserías artesanales han sabido combinar la tradición centenaria con las técnicas de elaboración más modernas.
Se trata de un queso blando de mesa, elaborado con leche de vaca, caracterizado por una corteza fina y suave, de color rosado natural, y por una pasta compacta, blanca o pajiza, más cremosa cerca de la corteza. El sabor es delicado pero decidido, con notas aromáticas que se acentúan durante la maduración, ofreciendo al paladar un equilibrio perfecto entre dulzura e intensidad.
El curado se realiza en ambientes húmedos y frescos, entre 1 y 6 °C, durante al menos 35 días, periodo en el que Taleggio desarrolla su fragancia característica. Cada pieza lleva la marca de denominación DOP y un número identificativo que garantiza al consumidor el origen y la calidad del producto.
Desde 1979, el Consorcio de protección del Taleggio salvaguarda su denominación, promueve el valor de la excelencia italiana y vela por su correcta producción. Un queso que narra la historia de un territorio y que, con su cremosidad y su aroma inconfundible, sigue conquistando las mesas de toda Italia.
Versátil y sabroso, el Taleggio DOP protagoniza numerosas recetas: desde los risottos hasta los platos de montaña, pasando por las combinaciones con miel, frutas y vinos del territorio.