La zona de producción comprende los territorios de las provincias de Verona y de Brescia que se asoman sobre el lago de Garda y parte de la provincia de Mantova. El cultivo de las vides en esta zona se remonta al tiempo de los etruscos, quienes importaron aquí las técnicas de vinificación.
Las particulares características del lago de Garda y, en particular, el suelo morrénico y el clima templado, han llevado al desarrollo de este cultivo hasta convertirlo en un factor importante para la economía del territorio, gracias también a los óptimos resultados obtenidos por los viticultores que siempre han perseguido la búsqueda de la calidad para sus producciones. Los viñedos se alternan a los olivos y recubren las colinas del Garda con sus colores, diversos en cada estación del año.
Los vinos a los que se atribuye la D.O.C. (Denominación de Origen Controlada), producidos al menos con el 85% de uvas provenientes de viñedos homónimos, son: Garda Chardonnay, Garda Cortese, Garda Garganega, Garda Pinot blanco, Garda Pinot gris, Garda Riesling, Garda Riesling itálico, Garda Sauvignon, Garda Tai, Garda espumante rosè, Garda Barbera, Garda Corvina, Garda Cabernet, Garda Cabernet franc, Garda Cabernet Sauvignon, Garda Merlot, Garda Pinot noir y Garda Marzemino.
Los vinos obtenidos a partir de las uvas de los viñedos inscriptos en los registros del Garda Garganega y Garda Chardonnay pueden ser elaborados en la versión de aguja, llevando a cabo exclusivamente el proceso de refermentación natural y se lanzan al mercado con la designación de Garda de aguja.
Aquellos obtenidos a partir de las uvas de los viduños Pinot Blanco, Chardonnay y Riesling pueden ser elaborados en la versión espumante y deben obtenerse exclusivamente por medio del proceso de refermentación natural.