Su historia y su tradición están estrictamente ligadas a las de la achicoria roja tardía de Treviso. De hecho, deriva de una mezcla entre esta última y la escarola, obtenida en la zona de Castelfranco Veneto: de la escarola adquirió seguramente la característica de hoja larga, densa y de color blancuzco-cremoso, mientras que de la achicoria roja tardía parece haber heredado la coloración intensa y brillante de las variedades y la natural predisposición al forzamiento-emblanquecimiento.
El producto que deriva de estas, además de delicioso al paladar, es tan bonito que le valió el nombre de ""rosa de Castelfranco"" o ""flor que se come"". El cogollo se presenta con las características hojas de color blancuzco-cremoso ricas en variegaciones de diversos tintes, que van desde el violeta claro al rojo violáceo y al rojo vino.
Su sabor, delicado, va del dulce a un amargo agradable. Por esto la tradición local la utiliza principalmente cruda, en ensaladas, como también sucede con las otras achicorias nobles de Treviso. Esto no impide que se la pueda utilizar como ingrediente de otras deliciosas recetas. En el área de producción delimitada por el Reglamento I.G.P. que abarca las provincias de Treviso, Padua y Venecia, los terrenos son frescos, profundos, bien drenados y no excesivamente ricos de elementos nutritivos.
La recogida de los cogollos está prevista para inicios de octubre, pero sólo la técnica es capaz de exaltar las características organolépticas y estéticas del producto, que al final de un largo recorrido se presenta en cogollos homogéneos, de aproximadamente 15 cm de diámetro, bien compactos y con raíz fusiforme corta.