Antes de ser monumentos y destinos, algunos lugares son historias. Son ellos los que dictan el encuadre, sugieren el ritmo y piden ser contados. En Véneto no hay simples escenografías evocadores, aquí el cine crea auténticos protagonistas: villas inmersas en la niebla, arquitecturas visionarias y paisajes suspendidos entre el tiempo y la memoria, capaces de inspirar a grandes directores y actores.
En San Vito d 'Altivole, inmersa en la campiña de Treviso, la Tumba Brion, diseñada por Carlo Scarpa, es una de las arquitecturas más visionarias de Italia. Lo sabe muy bien Denis Villeneuve, quien la eligió para ambientar algunas escenas de la segunda parte de Dune. Geometrías, silencio, agua y cemento dibujan un espacio suspendido que parece salido de otro planeta.
Entre Vicenza, Padua y Treviso hay un itinerario perfecto para cinéfilos apasionados por el arte y la arquitectura. Don Giovanni de Joseph Losey ha transformado Villa La Rotonda en un escenario lírico, Porcile de Pasolini ha encontró un hogar entre los frescos de Villa Pisani en Stra, y Villa Emo es la evocadora ambientación de El juego de Ripley de Liliana Cavani. La solemne atmósfera del Teatro Olímpico de Vicenza es otra de las protagonistas de estas películas, pero también de Casanova de Lasse Hallström y de La vida al lado de Marco Tullio Giordana.
Entre los destinos más reconocibles de la gran pantalla, Cortina d'Ampezzo conquistó el cine italiano de los años 80 como símbolo de la vida mundana; en Vacaciones de Navidad y Yuppies - Los jóvenes de éxito de Carlo Vanzina, boutiques, hoteles exclusivos y pistas de esquí se convierten en el brillante telón de fondo de una nueva Italia pujante, entre fiestas y comedia.
La comedia continúa a lo largo de los años con Vacaciones de Navidad 2000 y Navidad en Cortina, títulos que, gracias al tándem Boldi-De Sica, consagraron a Cortina como icono de la semana blanca.
En las Colinas Euganeas, el cine se transforma en una búsqueda del tesoro: un recorrido cinematográfico invita a redescubrir las ciudades amuralladas, los pueblos históricos y la mayor zona termal de Europa a través de los planos de películas y series de televisión. De Monselice a Este, de Battaglia Terme a Arquà Petrarca, en todas partes te sentirás el protagonista de grandes títulos como La silla de la felicidad y La lengua del Santo de Carlo Mazzacurati, El mercader de Venecia de Michael Radford, Sol a cántaros de Checco Zalone, Cartas de una novicia de Alberto Lattuada y muchos más.
En Venecia, el cine está en casa: cada calle, cada reflejo en el agua, cada poste de amarre en la laguna ya es un cuento. Grandes directores internacionales han encontrado aquí un set sin igual, desde The Tourist con Angelina Jolie y Johnny Depp hasta 007 – Casino Royale e Indiana Jones y la última cruzada. Pero no se trata solo de espléndidos escenarios: gracias al Festival Internacional de Cine de Venecia, cada año el Lido y la laguna se transforman en el escenario mundial de la gran pantalla, un homenaje continuo al poder visual de la ciudad y a su papel protagonista en la historia del cine.
Detrás de estas grandes producciones también está el trabajo de la Veneto Film Commission, que desde hace años acompaña a las producciones cinematográficas y televisivas en la elección de las localizaciones, poniendo en valor rincones, pueblos y ciudades como sets de autor.