En cada proyecto expositivo, Bizhan Bassiri se encarga de mostrar tanto el resultado de la creación más reciente como ciertos trabajos emblemáticos, capaces de enunciar principios, reglas y constantes que evocan las bases poéticas de su tensión estética.
También para la muestra en el Museo Correr, el repertorio de obras de Bassiri identificado no renuncia, como en otras circunstancias significativas, al diálogo con el espacio que lo alberga, teniendo en cuenta los aspectos ambientales, sobre todo cuando poseen una particular calidad estética o histórica.
En esta perspectiva se inscribe la instalación de la muestra Príncipe. El noctámbulo del Pensamiento Magmático.
Si la figura del Príncipe, fantasmal iconografía testigo y alter ego del artista, acoge al visitante en dos de los cuatro umbrales de acceso al espacio expositivo, con las noventa imágenes que retratan a artistas elegidos por Bassiri, desde los Maestros del Quattrocento hasta el Dos Mil, él configura una ideal especie de árbol genealógico, al que siente que puede adherirse y pertenecer por diversas y múltiples razones.
Con la intención de querer configurar una “cuadro” que rodea al visitante y responde a sus miradas, Bassiri ha ideado una colocación suspendida y escalonada de las obras, que se desarrolla desde las partes más bajas de las paredes hasta la altura máxima de estas. Si, además, al Meteorito de bronce se le confiere la evocación de la “verticalidad” emblemática del arte, desde el suelo hasta su ápice (cm 270), al Fratón y las Serpientes que yacen sobre él se les asigna, en cambio, la función de hacer perceptible la “horizontalidad” del encuentro con la realidad de las cosas y la pausa contemplativa.
El montaje expositivo, a pesar de su solemnidad estructural del conjunto, ofrece una posibilidad de disfrute no rígida, de hecho concebida en la sensación de vibración fluida que envuelve a Venecia y dispuesta al encuentro con el visitante, en pleno respeto de la tutela y conservación de las obras.