Follina, pequeña localidad a los pies de los Prealpi Trevigiano-Bellunesi, es un punto de contacto del circuito del turismo religioso que le lleva a descubrir lugares llenos de espiritualidad y devoción y de gran valor artístico. Aquí se encuentra uno de los edificios sagrados más bonitos de Véneto: la Abadía de Santa María.
La actual basílica cisterciense con planta de cruz latina fue edificada entre 1305 y 1335 sobre una construcción anterior benedictina del siglo XII. Desde 1915 la parroquia fue asignada a los Siervos de María, comprometidos con el cuidado espiritual y artístico del monasterio.
Hoy la basílica de Follina es un auténtico oasis de oración y contemplación y lugar de gran interés artístico.
La fachada anticipa la instalación interior de la Iglesia: tres naves divididas por imponentes columnas que sostienen arcos de sexto agudo y iluminadas por las ventanas y de los rosetones de la fachada.
El centro del altar se encuentra el retablo que acoge la estatua en arenisca de la Virgen del Sacro Calice, objeto de veneración y peregrinación. La construcción más antigua del complejo es la torre del campanario románica de planta cuadrada que se yergue en el cruce de la nave central con el transepto de derecha.