En el corazón de Osigo, una sugestiva aldea de Fregona (TV), se erige una casa que entrelaza su arquitectura con el alma misma de la comunidad. La Comare, elegante villa de los años 30, debe su nombre evocador a la figura de la comadrona del pueblo que en su día residía allí. Conocida cariñosamente como "la comare", ella guiaba a las familias en el milagro del nacimiento, convirtiendo esta casa en un símbolo de vida y acogida.
Hoy, gracias a una meticulosa restauración cuidada personalmente para preservar su identidad histórica, la villa se ha transformado en un refugio exclusivo donde el tiempo parece ralentizarse. La intervención conservadora ha mantenido intactos los suelos de madera originales y los acabados de época, integrándolos con las comodidades más modernas para garantizar una experiencia de estancia auténtica y regeneradora.
La estructura dispone de cuatro amplias habitaciones, con la posibilidad de añadir camas individuales hasta albergar un total de diez personas. Los espacios comunes incluyen tres baños y una cocina compartida perfectamente equipada, ideal para aquellos que aman sentirse en casa incluso cuando viajan. En el exterior, un extenso jardín privado ofrece un oasis de paz donde sumergirse en la lectura o admirar el panorama de las Prealpes Trevigianas.
Alquilar en La Comare significa encontrarse en una ubicación estratégica para explorar las excelencias del territorio. A pocos minutos se encuentran las espectaculares Grutas del Caglieron, mientras que los amantes del senderismo pueden aventurarse en la cercana Selva del Cansiglio. Además, la villa es el punto de partida perfecto para un tour entre las Colinas del Prosecco de Conegliano y Valdobbiadene, patrimonio de la UNESCO, o para visitar la histórica Vittorio Veneto. La Comare no es solo un alojamiento, sino una invitación a vivir la memoria local con elegancia y calidez, justo como lo hacía la comadrona hace un siglo.