La villa Nani Mocenigo es una de las villas renacentistas que embellecen el Polesine y que Canda, pequeño centro de la provincia de Rovigo, cuenta como la más magnífica entre las diversas residencias dejadas por los señores venecianos del siglo XVI.
La fecha de inicio de la construcción es incierta, pero documentos acreditados la sitúan alrededor de 1580.
El autor es probablemente Scamozzi, arquitecto y alumno de Palladio, pero también hay quienes piensan que es obra de Longhena.
Se asoma al río Tartaro y presenta dos fachadas, una del siglo XVI al norte y otra del siglo XVIII al sur; el interior, gravemente dañado por un incendio en 1946, presenta varios frescos concentrados en la escalera y en las dos habitaciones anteriores del piano nobile.
En Canda se narra que Villa Nani Mocenigo está vinculada a la leyenda de la “Condensa triste” que probablemente todavía vaga, como un fantasma, por las suntuosas habitaciones de la residencia.
El hecho se remonta a 1600 cuando una condesa Nani residente en Venecia fue abandonada por su amado.
Desesperada, se dejó llevar por una tristeza tal que se pensaba que había enloquecido. Su hermano Giovanni le ordenó retirarse con su dama de compañía española a Canda para encontrar paz y serenidad. Pasaron meses pero su dolor no se apaciguó. Un día, como por arte de magia, volvió a estar alegre y empezó a organizar fiestas y a recibir invitados. Un día, las dos mujeres salieron de la casa para ir al herrero y alguien las oyó ordenar “rasuri” (afeitadoras).
En las recepciones, la condesa, bella y amable, conquistaba los corazones de muchos hombres y los correspondía generosamente, pero tras una noche de amor, el desafortunado amante desaparecía. Pronto se empezó a rumorear que la condesa arrojaba a sus amantes en el pozo de los rasoi y que los pobres alcanzaban el cercano Canal Bianco fileteados como peces. ¿Una venganza, una patología o un dolor incontenible? Bah, nunca se supo ni se sabrá. Una cosa es cierta: un buen día desaparecieron tanto la condesa como su dama.
Probablemente un amante más astuto debió descubrir el juego torpe y se vengó según el dicho: “¡MORS TUA VITA MEA!”
<p>Villa Nani Mocenigo, Bertetti<br> Nº Catálogo IRVV (Instituto Regional de Villas Venecianas): A0500000737</p>