El Véneto ofrece infinitos escenarios naturales para admirar el espectáculo más extraordinario del otoño: el follaje. Estos son algunos lugares donde perderse en la naturaleza, degustar castañas, beber un buen vino y relajarse en las termas, rodeados de los cálidos colores de esta estación.
Con su bosque milenario, se encuentra entre los Prealpes de Belluno y la alta Marca de Treviso. El otoño es el mejor momento para pasear entre las hayas y los abetos rojos: basta con seguir uno de los tantos senderos para encontrarse caminando entre pinceladas de rojo, amarillo y ocre. Esta es la época de celo de los ciervos y, mientras recorres los senderos, puede que escuches sus bramidos, pero procura no molestarlos.
La variedad de senderos para quienes disfrutan caminando es prácticamente infinita: desde tranquilos paseos para descubrir antiguas aldeas hasta excursiones de montaña más exigentes. Cada año, hacia finales de octubre, se celebra Asiago Foliage, una fiesta dedicada al espectáculo más emocionante del año, con visitas guiadas, concursos de fotografía, talleres infantiles, música y degustaciones de productos típicos como el queso Asiago DOP.
Al norte de Verona, los colores del otoño se muestran en todo su esplendor en el Parque Natural Regional de Lessinia. Aquí, el fenómeno del karst ha creado formaciones increíbles, como el Ponte di Veja, el arco natural más grande de Europa; la Spluga della Preta, un abismo de unos mil metros de profundidad; y la Valle delle Sfingi, con sus fascinantes monolitos de piedra caliza rodeados de hayas que en otoño resplandecen con tonalidades cobrizas y doradas.
¿Hay algo más relajante que sumergirse en aguas termales mientras las hojas caen alrededor en una danza dorada? Así es el otoño en los Colli Euganei, entre pueblos, parques termales y viñedos. Una parada imprescindible es el Pianoro del Mottolone, una terraza natural con una de las vistas más amplias de las colinas, a pocos minutos de Arquà Petrarca, uno de los Pueblos más Bonitos de Italia.
La Valpolicella, tierra del Amarone DOCG y del Valpolicella Ripasso DOC, te robará el corazón con sus viñedos cobrizos y conquistará tu paladar con deliciosas degustaciones. Si quieres descubrir los colores del otoño, sube hasta el pueblo de San Giorgio Ingannapoltron y, desde la Piazza della Pieve, contempla cómo los viñedos cambian de color mientras el sol se pone tras el Lago de Garda.
Si quieres hacer una foto excepcional, ¡aquí tienes dos escenarios que no puedes perderte bajo ningún concepto! El Lago Antorno, entre el Lago di Misurina y las Tre Cime di Lavaredo, y el Lago Federa, a los pies de la Croda da Lago, ofrecen una atmósfera deslumbrante en la que las rocas de las cumbres se funden con los colores del otoño, creando reflejos únicos sobre la superficie del agua.
Entre Recoaro Terme y Valli del Pasubio se despliegan decenas de itinerarios de todas las dificultades, pero en otoño destacan dos por encima de todos: el Sentiero dei Grandi Alberi y el Puente AVIS. El primero es un recorrido de 11 kilómetros por la meseta de Montagnole, en el que te acompañarán grandes centinelas que en otoño se tiñen de tonalidades bronceadas y cobrizas; el segundo es un puente de cuerda de 105 metros, suspendido a 35 metros sobre el bosque de coníferas.