Los caminos de la Laguna
Cuatro sugerencias para explorar los lugares más ocultos e íntimos de este oasis natural atemporal y para entrar en profundo contacto con su naturaleza virgen.
Ruta de las tres aguas
Vallevecchia
Para quienes aún no la conocen, Vallevecchia es una zona de extraordinario valor natural y medioambiental, uno de los mayores sistemas dunares costeros del Véneto y el último tramo de costa no urbanizado del Alto Adriático. La isla tiene una extensión de unas 900 hectáreas, de las cuales más de la mitad se utilizan para producciones experimentales y de bajo impacto medioambiental. Aproximadamente 150 hectáreas están formadas por playas de arena, bosques de llanura, pinares costeros y humedales de nueva formación.
Valgrande
En Bibione podrá encontrar áreas verdes con una importante biodiversidad como Valgrande, un valle de pesca considerado como área de protección paisajística a nivel regional. Aunque es de propiedad privada, desde hace algunos años Valgrande da la bienvenida a visitantes externos al ofrecer excursiones slow, respetando plenamente el medio ambiente y su equilibrio.
Parque de los Dolomitas de Ampezzo
Silencio, roca y paisajes de ensueño
Aquí la naturaleza no habla: impresiona. Los Dolomitas de Ampezzo se erigen como agujas esculpidas en el cielo, con paredes vertiginosas que fascinan a excursionistas y escaladores de todo el mundo. Pero basta con bajar la mirada para descubrir otro universo más: verdes valles, torrentes cristalinos, lagos ocultos y bosques profundos.
Es uno de esos lugares que siempre recordarás.
El Parque, creado en 1990, tiene una extensión de más de 11.000 hectáreas y se encuentra al norte de Cortina d'Ampezzo, en el corazón de los Dolomitas orientales. En su interior no hay ningún núcleo urbano, solo naturaleza en estado puro: desde los macizos de la Tofana, del Fanes y del Cristallo hasta los valles de Travenanzes, Fanes, Felizon y Boite, cada rincón ofrece paisajes espectaculares.
Entre las coníferas y los alerces que visten las laderas, destaca la Siempreviva de los Dolomitas, símbolo del Parque. Y también 35 especies de orquídeas, hayas monumentales y aromáticos pinos de montaña. Si miras hacia arriba, podrías ver águilas reales, búhos y pájaros carpinteros poco comunes. Si te quedas en silencio, podrías cruzar la mirada con una cabra montés o una gamuza alpina.
Visita el sitio web oficial.
El Parque ofrece decenas de senderos de todos los niveles, para explorar a pie o en mountain bike. Los montañistas encontrarán aquí un auténtico gimnasio al aire libre, inmerso en silencios irreales y vistas que quitan el aliento.
Pero no lo olvides nunca: caminar por aquí es un privilegio. Lleva contigo el respeto, la atención y la delicadeza. La naturaleza es capaz de ofrecerte mucho, siempre que aprendas a pasar por ella sin dejar rastro.